¿Por qué están de huelga?

Desde el 5 de diciembre, el transporte público de la provincia de A Coruña se encuentra en huelga. La huelga se está realizando en distintas jornadas, generalmente en los lunes y viernes, cuando más viajeros hay. A partir del 2 de febrero, la huelga será indefinida si no se llega a un acuerdo.

Los sindicatos denuncian que el convenio provincial por el que se rigen lleva años caducado, y con salarios congelados desde 2024, sin que la patronal negocie un nuevo convenio. Es decir, lo que se pide es que la patronal se siente a negociar, como es su obligación, dicho sea de paso.

Y como nadie se sienta a negociar, pues necesitan hacer huelga como medida de presión. Y el resultado es que a la patronal parece que le da igual.

¿Quienes se ven afectados?

Para esta huelga se ven afectados todos los servicios con salida y entrada en la provincia de A Coruña por lo que los efectos de la huelga se extienden a las cuatro provincias gallegas y las líneas nacionales e internacionales con origen/destino en la provincia.

Es decir, todas las líneas del eje atlántico, los servicios entre ciudades (dejando sin línea a las localidades que atraviesan en los servicios por carretera) o servicios entre localidades (O Grove - Santiago, Ferrol - Viveiro y similares). Incluso en líneas como Vilagarcía - Sarandón, dejando sin ese servicio a la conexión entre Vilagarcía y Caldas de Reis.

Esto incluye al autobús urbano de Santiago y de Ferrol. Se establecieron unos servicios mínimos del 50%, que salvo en algunos servicios ajenos a las estaciones principales, no se están cumpliendo, y en el urbano de Santiago, difícilmente salen algunas líneas.

¿Quien gana con esto?

Realmente nadie sale ganando con esta situación porque:

  • Los conductores ni cobran ni cotizan el día, a no ser que les toque hacer servicios mínimos y si no pueden trabajar, ni eso. Además, los que se dedican a impedir la salida de los servicios mínimos se exponen a una falta muy grave que puede tener como consecuencia una sanción larga de suspensión de empleo y sueldo e incluso el despido disciplinario. El que tiene ahorros aún puede capear el temporal, pero el que vive al día… puede sufrir la huelga como nadie.

  • Los ciudadanos se ven privados de un servicio esencial, y tienen que buscarse la vida como sea, buscando a alguien que los lleve, pagar un taxi o directamente no acudiendo a donde tenían que ir. Eso sin contar a los estudiantes que no pueden volver a su casa los viernes o los viajeros que no pueden salir.

  • La patronal se ahorrará los salarios, pero se exponen a sanciones por incumplimiento de los servicios mínimos. De hecho, el Concello de Santiago ya ha abierto expediente por este tema. Eso sin contar las ruedas pinchadas y lunas rotas que acompañan a cada huelga.

  • La Xunta puede salir ganando, porque si no se venden billetes con la TPG no se paga compensación a las empresas. Pero la credibilidad de las instituciones puede verse dañada, y que Rueda y el alcalde de Santiago pierdan votos en las próximas elecciones.

Es decir, solo la Xunta, y “de aquella manera” puede salir ganando respecto a la huelga. El resto salen perdiendo, por lo que querrán que esto se acabe cuanto antes, por lo que no se entiende la postura de la patronal, negándose a negociar ¿Se pensarán que la huelga se va a disolver sola sin que a ellos no les pase nada?. Es evidente que eso no va a ser así, por lo que si siguen con esa actitud la administración tendría que tomar medidas, las que sean necesarias (arbitraje, multas…), para que el problema se solucione cuanto antes.

Diferencias con la huelga de Vitrasa

Si bien pueden parecer iguales, ambas huelgas tienen diferencias que conviene destacar:

  • En la huelga de Vitrasa los servicios mínimos se cumplieron, en esta huelga, la paralización es total.
  • La huelga de Vitrasa se realizó contra una sola empresa, en este caso estamos contra la patronal, es decir, contra todas las empresas.

Por lo tanto, estamos ante una huelga mucho más dura y con peores consecuencias, así que una vez más, la actitud del alcalde diciendo que los conductores de Vitrasa tomaban como rehenes a los ciudadanos para hacer una huelga política contra Vigo se demuestran improcedentes. ¿Alguien se imagina a Rueda diciendo que estamos ante una huelga política contra Galicia? ¿Y del alcalde de Santiago?

Por lo que si nadie lo arregla, febrero comenzará con el transporte público paralizado en la provincia de A Coruña y por extensión, a las líneas que llevan hacia esa provincia. Y demostrará lo poco que le importa nuestro transporte público a nuestros políticos y empresarios.