Como bien sabemos, en el clima gallego, sobre todo en el sur, en abril ya pueden llegar los primeros calores, y sobre la segunda quincena de junio, el verano ya comienza a asomar, además de que los estudiantes acaban sus clases y desean celebrarlo yendo a la playa, y a las hogueras de San Juan, donde se queman los apuntes.

Por todo ello, en el transporte público vigués, la temporada de verano no acaba y comienza el mismo día todos los años. Según el tiempo meteorológico, suele abarcar desde un día indeterminado de la segunda quincena de junio (hace dos décadas incluso desde la primera) y terminar en un día indeterminado de la primera quincena de septiembre (o antes, como sucedió en 2011, debido al mal tiempo que reinó en buena parte de ese verano).

Con todo, se echa de menos que desde abril, no se realicen las ampliaciones de las líneas 4C y 23 a las playas en los fines de semana de buen tiempo, puesto que, en ese caso, la demanda es igual a la de un fin de semana de verano. Al mismo tiempo, convendría ampliar la primera salida del N4 a Samil también en abril y mayo, porque anochece más tarde y hay chavalada que apura al máximo la estancia en la playa y engancha con las fiestas nocturnas.

De hecho, el pasado viernes, además de los refuerzos habituales de las playas, hubo que introducir también un refuerzo al primer N1, que salió cargado de Samil, e incluso al primer N4, algo que no es nada habitual. Esto nos revela la cantidad de gente que quería quedarse en la playa hasta que se hiciera de noche total.

No sucede lo mismo en el transporte público tutelado por la Xunta. En este caso, la temporada de verano comienza el 1 de julio y acaba el 31 de agosto, pase lo que pase. Es decir, que se pierden las dos últimas semanas de junio y la primera de septiembre. Esto afecta a las concesiones XG626 y sobre todo a la XG883, porque:

- En los días más largos del año y en la noche de San Juan, no funcionan las líneas nocturnas de Baiona a Vigo, de Pontevedra a O Grove, y la circular de O Grove. Esto es especialmente importante, sobre todo en el caso de Baiona, villa muy concurrida en los fines de semana de buen tiempo, y sin servicio de transporte público hasta la mañana del día siguiente.

- No funciona el servicio de autobús urbano de Sanxenxo

- No funcionan los autobuses directos de Tui y Porriño a Praia América. Seguro que muchos chavales que querían ir a la playa en ambas localidades los echaron de menos, porque o van a Vigo y hacen transbordo, o se quedan fuera. Y la cantidad de gente que utiliza estas líneas en los días de calor, especialmente la de Porriño, revela que debieron ser unas cuantas decenas las que tuvieron que quedarse en casa o armarse de paciencia para ir a la playa.

- El servicio de Pontevedra a Sanxenxo y de Vigo a Baiona, y especialmente, por Panxón, se ve reducido cuando realmente es necesario. Si la demanda se dispara, o se habilitan refuerzos, como suele ser habitual, especialmente en los últimos viajes del día, o a quedarse tirados o viajar como sardinas en lata.

- Hay servicios necesarios, como la salida de las 20:00 de A Guarda a Vigo, y 21:45 de Vigo hacia A Guarda, que no funcionan. Lo mismo sucede con el último viaje de Cerqueiro entre Cangas y Bueu, además, como ya no hay universidad, no funcionan las salidas de Cangas de las 21:00 y 22:00 que vienen del Álvaro Cunqueiro.

Por todo ello, creo que el calendario de verano debería ampliarse, por lo menos para hacerlo coincidir con el fin y el inicio de la jornada escolar. Hay que entender que la gran mayoría de los usuarios de estos servicios son chavales, menores de edad, o recién entrados en la mayoría de edad, que desean ir a la playa y no tienen otro medio de transporte, salvo que tengan unos padres que los lleven. Y es más ahora comienzan las fiestas nocturnas, las ganas de salir de noche y sus participantes suelen ser chavales sin coche, o peor, con coche y ganas de probar el alcohol y/o sustancias tóxicas incompatibles con la conducción segura.

Por todo ello, creo que en las temporadas de verano deberían adelantarse y retrasarse, para hacerlas coincidir con el curso escolar, y establecerse más servicios nocturnos, permanentes y ocasionales (para las fiestas, especialmente las que traen orquestas de renombre, como la Panorama y la París de Noia, con miles de fans que viajan a verlas a donde tocan). Además, con el cambio climático, que prevé veranos más largos, y la desestacionalización del turismo, que alivia la presión en julio y agosto, a costa de aumentarla en junio y en septiembre (sobre todo teniendo en cuenta que sale más barato), pues el esquema de que solo es verano en julio y en agosto ya se queda anticuado.