El 17 de diciembre de 2022, Vigo estrenaba una nueva estación de autobuses, en un emplazamiento más céntrico que la anterior, y situada junto a la estación de tren, favoreciendo la intermodalidad, además de tener un acceso directo a la AP9.

Esta situación obligó a modificar los horarios de la mayoría de líneas, y añadir nuevas paradas, en la Plaza de España y en Gregorio Espino (esta última ya solo la hace Lugove), entre otras. Pero lo cierto es que el nuevo emplazamiento ha sido un éxito, sobre todo en las líneas que se dirigen hacia Porriño, cuyos usuarios tenían que bajarse en la antigua estación e ir por sus propios medios al centro.

De hecho, hasta la creación de la nueva estación, la parada de Gran Vía de Lugove era la más utilizada, con la nueva estación, apenas tiene usuarios, recogiendo a la mayoría de viajeros en la intermodal. Lo mismo pasa en la Avenida de Madrid y Gregorio Espino, las líneas que van a Porriño y paran allí apenas recogen gente allí, eso cuando hay alguien esperando.

La antigua estación, inaugurada el 15 de diciembre de 1989, se encontraba en la Avenida de Madrid, en el nudo donde se cruzan Arquitecto Palacios, Gregorio Espino y Martínez Garrido, emplazamiento pensado para quitar los autobuses del centro y que no estorbaran al tráfico rodado. De hecho, algunas líneas, como la que conecta el eje atlántico, bajaba a Areal a realizar una parada allí.

Además, la estación estaba en un estado de conservación lamentable. Eran habituales las goteras, escaleras mecánicas que no funcionaban, baños sucios y deteriorados… La nueva estación iba a solucionar estos problemas, pero con el paso de los años, vuelven las quejas.

El deterioro de la nueva estación

En los últimos días, el alcalde de Vigo, cuya obsesión por la Xunta parece más propia de un exmarido que no tolera que la mujer lo haya dejado, ha criticado el estado de conservación de la nueva estación, haciendo hincapié en que los baños están cerrados.

Uno de los puntos críticos de la estación son los lavabos. Con el paso de los meses, se fueron rompiendo váteres, grifos, falta de papel de baño… y varios retretes quedaron inutilizados permanentemente, sobre todo en el lavabo de hombres. A principios de año los cerraron varias semanas, y en las últimas semanas se ha vuelto a repetir, mandando a la gente deseosa de hacer sus necesidades a Vialia. Además, los lavabos de Vialia están bastante lejos, tardando unos 5 minutos en llegar a ellos, lo cual es una eternidad para la gente que tiene prisa.

Dicho sea de paso, el deterioro de los baños es anterior a la llegada de los marginales que se han instalado en la puerta, por lo que no parece que sean ellos los únicos culpables. Con todo, los baños de Vialia están impecables, y todo parece obedecer a que en Vialia hay cámaras y personal de seguridad, algo que no existe en la intermodal de Vigo (aunque sí en las de Santiago y Ourense, cuyos lavabos se conservan en buen estado). Por lo que haría falta alguien de seguridad que disuadiera al típico que se cree alguien por romper las cosas.

De hecho, es muy habitual que en la estación no haya papel de baño, y como algún viajero quiera hacer number two y no lleve papel… la experiencia puede ser muy… interesante. Sería bueno que alguien repusiera papel de baño, y sobre todo, con el vigilante de seguridad pendiente que no lo roben (sí, hay gente que roba el papel de baño, aunque nadie se lo crea), sobre todo cuando se le ve al ladrón que le sale papel por las piernas.

Otro de los problemas de la nueva estación son las pantallas que funcionan a veces, o directamente no funcionan, semáforos que no se reponen cuando algún conductor despistado se los come, los topes de las ruedas de los autobuses que hay en los andenes están cedidos o directamente ya no existen, máquinas expendedoras de billetes que no funcionan…

Un “buzón de reclamaciones” de Monbus, la única mejora reciente de la nueva estación
Un “buzón de reclamaciones” de Monbus, la única mejora reciente de la nueva estación

El culpable y el responsable

Lo que poca gente sabe es que la estación de Vigo tiene una concesionaria que es la encargada de su mantenimiento, y esta es Monbus, y de hecho, son los únicos que tienen taquilla en la estación, y el empleado de información es también de Monbus. Además, últimamente han colocado buzones de reclamaciones con su logo para demostrar quienes son los dueños.

Por lo tanto, la estación está así por dejadez de funciones de la concesionaria, es decir, de Monbus, quienes tienen obligación de mantenerla en buen estado, y es evidente que no lo están cumpliendo. Por otra parte, es obligación de la Xunta el vigilar y supervisar que las concesionarias cumplan con sus obligaciones, por lo que estamos ante una dejadez de funciones de la Xunta, que tolera el mal estado de la estación.

Por lo tanto, Monbus es culpable, y la Xunta la responsable. Obviamente, el alcalde de Vigo solo ve la responsabilidad que le interesa, la de la Xunta, con toda la razón del mundo en este caso, y obvia a Monbus, porque no le interesa pelearse con una empresa privada donde no va a sacar nada más que problemas. Pero así es la política.