Si hay una concesión conflictiva dentro del transporte interurbano de la provincia de Pontevedra, sin duda, esta es la XG883, operada desde el 23 de diciembre de 2020 por la UTE Lugove. La desaparición de un buen puñado de frecuencias que tenía ATSA, unido a las nuevas validadoras, desataron el caos en los primeros días, y la Xunta se vio obligada a reponer las frecuencias eliminadas, comiéndose buena parte del margen de mejora de la concesión. A esto le añadimos la ruptura de la UTE, quedándose Vectalia con el pastel, y el aumento de viajeros hasta el punto que se están llevando casi 2 millones de viajeros para una concesión prevista en 1,4 sin más margen de mejora, llevaron a la empresa y a la Xunta a rescindir sus concesiones, porque sencillamente, la concesión es inviable tal y como está formulada, y hay que rehacerla de nuevo, sobre todo para poder mejorar el servicio prestado y que cuadren las cuentas.

De hecho, la propia concesión, a pesar de la compensación recibida en 2020, da pérdidas, y hay que entender que en los primeros años, con las restricciones del COVID, unido al mal verano que hizo en 2021, se llevaron menos viajeros de lo que debería. Además, hay que entender que la compensación no cubre los refuerzos que hay que llevar en muchos servicios, especialmente en verano, y otros asuntos que hacen que los números de la concesión no den a pesar de tener unos ingresos por viajeros superiores a los previstos durante estos últimos años.

A todo esto, le unimos las quejas de los viajeros por autobuses saturados, por llevar gente de pie (algo que es legal si la ficha técnica del vehículo lo permite, y todos los autobuses de Lugove, salvo las Mercedes Sprinter, están habilitados para llevar algunos viajeros de pie), y por la falta de frecuencias y servicio en determinados recorridos, además de retrasos en servicios e incluso servicios que no llegan a prestarse, hacen que la gente no esté precisamente contenta con el servicio prestado.

Y si faltaban poco, ahora los empleados de Lugove se han cansado de ciertas cosas de la empresa, y han decidido ponerse de huelga. La primera huelga se convocó para el 18 y 23 de junio, y el 1 de julio, desconvocada el día anterior sin que nadie diera más explicación al respecto. Pensaríamos que la empresa y los representantes de los trabajadores se han reunido y han llegado a un acuerdo, y aquí paz y después gloria, pero parece que la paz ha durado poco.

Y es que en agosto, se convocó otra huelga, para los días 7, 14 y 28 de agosto, y en esta ocasión, se realizó de verdad. Y como no han conseguido llegar a un acuerdo, amenazan con convocar una huelga indefinida.

Los motivos de la huelga

Antes de nada, hay que aclarar que a prácticamente ningún trabajador le gusta realizar una huelga por las implicaciones que esto lleva, cada día de huelga, es un día que ni se cobra ni se cotiza, que además, también supone el descuento de la parte proporcional del descanso semanal y de la paga extra, si se cobra aparte. Es decir, día y medio de sueldo y cotizaciones que se dejan de ganar. Y esto lo digo porque hay mucho idealista (generalmente estudiantes que no han trabajado en su vida, y que solo conocen las huelgas de clase, que no traen ninguna consecuencia y que se toman como un día sin clase y de fiesta) que habla con mucha frivolidad de las huelgas. Y una huelga es algo mucho más serio, sobre todo, cuando se tiene una familia que mantener. Además, una huelga conlleva un desgaste psicológico que no todo el mundo aguanta. Supone enturbiar el ambiente laboral, enfrentarse a la empresa, y aguantar la incertidumbre de las consecuencias de la misma.

Por todo ello, cuando los trabajadores quieren realizar una huelga, es que algo malo pasa. Y en el caso de Lugove, es muy llamativo que los trabajadores no pidan un aumento de sueldo, si no que señalen la actitud de la empresa, con distintos incumplimientos que les han llevado al hartazgo.

Uno de los principales problemas son los incumplimientos denunciados a inspección de trabajo, con sanciones para la empresa, pero que la misma simplemente se limita a pagar la multa sin arreglar nada, como hacen muchas empresas grandes (como la Vitrasa del señor Lozano) porque les compensa pagar las multas antes que cumplir la ley, un mal muy extendido en el mundo del transporte, donde de una flota de 100 camiones, 90 trabajan para dar beneficios, y 10 para pagar las multas de los otros 90.

Pero el principal foco de conflicto son las jornadas maratonianas de 15 horas y el aumento de expedientes sancionadores, de lo que hablaremos aparte.

Las jornadas maratonianas

En el mundo del transporte interurbano, aparte de las horas de conducción, hay horas muertas en las que el conductor no trabaja, pero no son plenamente libres para el conductor porque tiene que estar en un lugar determinado con su autobús, que en ocasiones, alargan las jornadas desde primera hora de la mañana a última de la tarde, sin que el conductor pise su casa para nada más que para dormir, con el deterioro de la relación familiar que eso supone.

A los conductores de los autobuses se les aplica el Real Decreto 1561/1995, concretamente, la sección cuarta, donde se separan las horas de conducción efectiva de los vehículos de las horas de presencia, en las que el conductor no conduce, pero está a disposición del empresario, es decir, esperas, averías, viajes sin servicio, comidas en ruta… Estas horas son aparte de la jornada, y tienen un límite de 20 horas en un mes.

Por otra parte, el convenio colectivo del transporte de viajeros de la provincia de Pontevedra, establece que el descanso entre jornadas debe ser de 12 horas, pudiéndose reducir a 10 en tres días a la semana.

Para terminar, un conductor debe descansar 45 minutos cada cuatro horas y media de trabajo, pudiendo intercalar dos descansos de 15 y 30 minutos dentro de ese periodo, y no se pueden conducir más de 9 horas al día, salvo en dos días a la semana, que se puede llegar a las 10, y 56 por semana, y 90 cada dos semanas, todo ello respetando los límites de jornada impuestos por el convenio colectivo.

Por lo tanto, una jornada de 15 horas como las denunciada, para ser legal, tendría que suponer que durante 5 o 6 horas, el conductor no esté conduciendo, lo cual es bastante ineficiente para una empresa de este tipo, que fácilmente puede establecer modo de trabajo a turnos.

El trabajo a turnos

En muchas empresas, el mismo conductor que arranca el autobús a primera hora, lo deja en la cochera al terminar el servicio. Pero en una empresa como Lugove, con una dinámica de trabajo muy parecida a una empresa de transporte urbano en la mayoría de los turnos, podría implementar un sistema parecido al de Vitrasa, en el que dos conductores se turnen con el mismo vehículo, uno por la mañana, y otro por la tarde.

En Vitrasa, el conductor de mañana, deja su coche en la base, y el que va por la tarde, va hasta allí, deja su coche aparcado, y lleva el coche del compañero relevado al lugar donde está pactado el relevo. Así, el conductor de mañana, a las 14 horas, va con su coche a casa o a donde quiera, y el de la tarde, tiene su coche aparcado en la base, donde va a dejar el autobús, y puede ir a su casa.

En Lugove hay un inconveniente, y es que no hay un lugar donde dejar llaves de coches de forma segura, por lo que los relevos se tendrían que hacer en el mismo lugar donde se toma el autobús, es decir, en Baiona, Gondomar, A Guarda o Vigo, es decir, habría que establecer una hora de relevo para cada servicio en función del lugar donde se encuentra el vehículo.

Con esto, al menos en las líneas principales, se establece una jornada de trabajo más cómoda para los conductores (el que madruga, al mediodía se va para su casa, y el de tarde, hasta el mediodía del día siguiente), Esto permite también reducir el tiempo que el vehículo esté parado, dado que solo tendría que respetar los 45 minutos de descanso obligatorios en ambos turnos, lo que podría suponer la disminución en el número de vehículos. Además, el conductor estará unas 10 horas como mucho fuera de su casa, mejorando la conciliación de la vida personal y familiar, y haciendo la empresa más atractiva para trabajar, lo que, en los tiempos actuales donde faltan conductores, se va a convertir en un elemento diferencial que permita seleccionar a los conductores que se contratan, o al menos, no quedarte sin personal. Fijémonos en Vitrasa, antes de llegar Lozano, la empresa pedía un año de antigüedad y tenía una pila de CVs de los que seleccionaba los que le gustaban, ahora tiene que andar mendigando por las autoescuelas para conseguir gente, lo que está llevando a contratar a gente inexperta para transporte urbano, que es más complicado que el interurbano, con todo lo que ello conlleva.

Por lo que considero que con este cambio en la organización del trabajo, mejoraría mucho las condiciones del mismo y la empresa será más atractiva.

Las sanciones

El comité de empresa denuncia además que la dirección de la empresa está actuando con mano dura, aplicando sanciones e incluso despidos a la gente que denuncia las condiciones de trabajo a las que se ven sometidos.

Antes de nada, hay que aclarar que a nadie le gusta que le sancionen, y todo el mundo quiere llevar razón, y no todo el mundo sabe reconocer cuando comete un error. Por lo que la justificación de una sanción requiere muchas veces de alguien imparcial que diga, con los reglamentos en la mano, si es correcta o no.

De hecho, cualquier trabajador puede demandar gratis, sin necesidad de abogado, contra toda sanción que le imponga su empresa, incluso las amonestaciones por escrito, y la empresa tiene que justificar que los hechos que aparecen en la carta donde se comunica la sanción existen, los ha cometido el trabajador sancionado, y justifican la misma. Además, en las cartas hay que detallar los hechos cometidos, con fechas, horas, y todos los detalles que le permitan a un trabajador defenderse de acusaciones concretas en el juicio. Es decir, no valen reproches genéricos, bajo rendimiento sin explicar cual es el rendimiento normal y el del trabajador, tu palabra contra la mía… Para recurrir a los TSJ sí es necesario abogado, pero el trabajador tiene derecho a justicia gratuita con independencia de lo que cobre.

Si una sanción de días de empleo y sueldo se anula total o parcialmente, el trabajador cobra los días sin trabajar, sin tener que devolver los días sin trabajar, y si es un despido, se declara improcedente con la indemnización asociada. Pero si hay indicios de que el despido está motivado por reclamaciones a la empresa o ejercer derechos, el despido es nulo, con readmisión obligatoria, cobrando el sueldo que se haya dejado de cobrar, y puede que una indemnización adicional.

Con todo, la actuación de algunos conductores, especialmente en lo referido a los malos modos, actuaciones improcedentes o formas de conducir peligrosas y hasta temerarias, hacen pensar si hay sanciones que están justificadas o no. Incluso se ha llegado a ver una actuación que podría constituir un delito de discriminación por motivos ideológicos.

Si quereis ver más ejemplos, se pueden ver las reseñas de Google, donde abundan las quejas contra conductores de Lugove, especialmente en lo referido a las formas con las que tratan a los viajeros.

De hecho, en los años que llevo usando sus autobuses, he visto y sufrido varias de estas actitudes:

  • Gente conduciendo en zig-zag por la Gran Vía adelantando a coches por todos los carriles a velocidades por encima del tráfico normal.
  • Gente que no entra en la dársena de la estación de Vigo o en la cabecera de A Guarda sin ver si hay alguien esperando
  • Gente que se pone a ver sus redes sociales en los semáforos o incluso con el vehículo en marcha.
  • Gente que reserva los sitios delanteros para el amigo de turno, con el que va charlando todo el viaje
  • Gente que hace la conciliación familiar en el autobús, es decir, que lleva a la pareja en el bus, algo que si se hace sin pagar billete es causa de despido, y además, sospechando de que con el bus vacío haya más que palabras.
  • Gente que no acaba los recorridos, incluso con gente dentro
  • Gente que se salta tramos del itinerario, con riesgo de que se quede alguien tirado (por ejemplo, el 3E en Puxeiros, el 2E en Chandebrito y Belesar…)
  • Gente que desconoce el recorrido de la línea que lleva (aunque esto habría que ver si en la empresa se les da formación sobre las líneas, además de que algunas, como la M8, son bastante complicadas).
  • Gente que se pasa todo el viaje pitando e insultando al resto de conductores, en muchas ocasiones, sin llevar razón.
  • Gente que se pasa el viaje pegándose e intimidando al coche que llevan delante, con el peligro que eso conlleva, además de que conducir así es una forma ideal de amargarse la vida y llegar a los 50 con problemas nerviosos y cardiovasculares. Además, todo conductor profesional sabe que la distancia de seguridad es un colchón de seguridad que además, si el conductor de delante aminora, duda, busca donde aparcar… permite esquivarlo sin necesidad de pegar un frenazo.
  • Gente que practica conducción agresiva, saliendo de las paradas sin mirar y con comportamientos que rozan lo violento, imponiendo la razón por la fuerza y creando más situaciones de peligro, algo que todo buen conductor debe evitar, porque el principal enemigo de la seguridad vial es la agresividad al volante.
  • Y especialmente, hay un conductor de la líneas de Gondomar al que considero un peligro para todos los usuarios de la vía, porque aparte de practicar estos tres últimos puntos, llega al extremo de picarse con una ambulancia en el Cunqueiro con volantazos incluidos, o intimidar a un conductor que circulaba a la velocidad adecuada en la carretera de Gondomar a Tomiño, circulando a centímetros de él y llegando a amagar con sacarlo de la carretera.

Es decir, motivos para abrir expedientes no faltan. Además, estas actuaciones hacen que la gente que podría apoyar a los trabajadores en una huelga contra la empresa no lo haga, porque piensen que se lo tienen merecido, e incluso que vean la huelga como una amenaza a la ciudadanía. Esto ya lo vimos en la huelga de Vitrasa, donde la fama de chulos y prepotentes que tiene el colectivo (ocasionado por unos cuantos elementos que además, son criticados por sus compañeros) hizo que se oyeran comentarios ayudados por la actitud del alcalde, hablando de que la huelga era política y contra Vigo.

De hecho, algunas de estas actitudes se podrían encuadrar dentro de la categoría de obreros machotes, que vemos no solo en el transporte, también en otros sectores. Y en otros casos, estamos hablando de gente que no disfruta de la conducción y no conduce bien, de hecho, viendo este vídeo, se da uno cuenta de quien conduce bien y quien no. Recomiendo que todos lo vean, y sobre todo, que identifiquen sus errores y traten de corregirlos.

También tengo que decir que en Lugove hay muy buenos profesionales, algunos incluso de diez, estos cuando lean esto no se les va a hinchar la vena gorda del cuello cuando lean esta entrada, ni me van a insultar en los comentarios, ni irán con amenazas vacías ni cosas que solo hacen quienes se ven reflejados en estas críticas e intentan acallarlas porque saben que son verdad. Es más, algunos de estos buenos profesionales hasta me darán la razón, porque en las empresas todos se conocen, y dirán, como dijo uno veterano, de los buenos, que últimamente na de Baiona ven cada conductor….

En conclusión

En los motivos de la huelga, se especifica que los autobuses no se limpian por profesionales de la limpieza, si no que lo hace cada conductor (algo habitual en muchas empresas, aunque no debería ser así, aunque el lavado exterior con rodillos y repostado sí es normal que lo realicen los conductores) falta de mantenimiento (ATSA tenía un mecánico, ahora no sé si lo conserva Lugove, en todo caso, en la Mercedes y en la MAN se ven autobuses de Lugove aparcados, además de un taller carrocero de Ponteareas, así que algo de mantenimiento deben tener). Dicho sea de paso, los autobuses de Lugove suelen estar limpios por dentro y no se les ve un deterioro importante, aunque sean relativamente nuevos.

Con todo, la empresa, en este tiempo, se ha limitado a dar un comunicado disculpándose con la ciudadanía, sin dar su versión del conflicto, y sin intentar llegar a un acuerdo que evite al menos alguna jornada de huelga. De todas formas, a diferencia de otras convocatorias, los servicios mínimos se cumplen y apenas hubieron incidentes, más allá de un sabotaje con pegamento en las cerraduras e impedir la salida de varios autobuses en la estación de Vigo. Por lo que la empresa debería tomar medidas para evitar que la situación se enquiste, y Lugove se acabe convirtiendo en la versión interurbana de la Vitrasa del señor Lozano, algo que sería una pena. Aunque sospecho que muchos de los problemas no van a tener solución hasta la llegada del nuevo contrato, así que más le valdría a la Xunta que lo saque cuanto antes y con una parte económica que respalde correctamente el funcionamiento de la concesión. De hecho, yo mismo expuse mis ideas para la nueva concesión, que espero que las aplique la Xunta.