El primer autobús eléctrico de Vigo y su historia
Daniel Antomil - 01/03/2026
Los inicios
En 2007, Abel Caballero llegó a la alcaldía con el apoyo del BNG, por lo que la tenencia de alcaldía y varias concejalías estuvieron gobernadas por el BNG, y una de ellas era la del casco histórico.
Durante estos años progresó la rehabilitación del Casco Vello, y las casas en ruinas poco a poco se fueron rehabilitando y con nuevos habitantes, sobre todo en la parte alta.
Y como idea para dinamizar la zona, se planteó una línea circular de autobuses que comunicaría el Casco Vello con la zona del Ensanche y el Mercado do Progreso, con una frecuencia de 10’. En un principio se iban a adquirir cuatro autobuses eléctricos, se utilizarían tres, y uno de reserva.
Pero al final, solo se adquirió uno, un Bredamenarini Zeus, con 9 asientos y 11 plazas de pie, y la línea funcionaría con una frecuencia de 30’, a jornada partida, al mediodía se cargaría con un cargador instalado en el Paseo de Granada.
La línea tendría el siguiente recorrido:
Cánovas del Castillo (A Laxe), Ribeira do Berbés, Real, Méndez Núñez, Sombrereiros, Elduayen, Paseo de Alfonso XII, Elduayen, Abeleira Menéndez, Paseo de Granada, Ronda de Don Bosco, Eduardo Iglesias, Doutor Cadaval, Porta do Sol, Policarpo Sanz, Velázquez Moreno, Praza de Compostela, García Olloqui, Cánovas del Castillo (A Laxe).
Y el 6 de mayo de 2011, se puso en marcha por primera vez. Durante el primer mes, el servicio fue gratuito, y a partir de junio, se cobraría como el resto de líneas.
Los inicios
Si bien, con la gratuidad, el servicio tuvo cierta aceptación, cuando se comenzó a cobrar, el servicio apenas tenía viajeros en todo el día, algún paseante y gente que iba a hacer la compra al mercado del Progreso, básicamente. El vehículo no tenía aire acondicionado ni radio, para no afectar a la autonomía de la batería. Pero tras un par de meses de funcionamiento, debido a su casi nulo uso (unas 25 personas al día), se retiró del servicio.
La segunda oportunidad
Pero el alcalde, en 2011 estaba en minoría, así que para sacar los presupuestos, necesitaba el apoyo de alguien de la oposición, en este caso, del BNG. Por lo que le exigieron la vuelta del autobús eléctrico. Y volvió.
El nuevo recorrido sería el siguiente: Ribeira do Berbés, Real, Méndez Núñez, Sombrereiros, Abeleira Menéndez, Paseo de Granada, Ronda de Don Bosco, Enrique Blein Budiño, Praza do Bicentenario, Paseo do Cronista Xosé María Álvarez Blázquez, Atalaia, Amor Ruibal, Hispanidade, Camelias, Paseo de Granada, Ronda de Don Bosco, Eduardo Iglesias, Doutor Cadaval, Porta do Sol, Elduayen, Paseo de Alfonso XII, Pi y Margall, Llorente, Santa Marta, Conde de Torrecedeira, Severo Ochoa, Jacinto Benavente y Ribeira do Berbés. La frecuencia sería de 40’ en laborables y se amplió el radio de acción al Monte do Castro y la conexión del Casco Vello con Conde de Torrecedeira, donde van a comprar muchos vecinos.
Pero el nuevo recorrido enseguida sería objeto de polémica, puesto que para girar de Sombrereiros a Abeleira Menéndez, se vulnera una línea continua y una señal de prohibido girar a la izquierda. Tras la denuncia, el 28 de noviembre de 2011, la policía local paro al vehículo en plena ruta y advirtió de que aunque no iba a cursar denuncia, realizarían un informe. Desde entonces, desde Sombrereiros, se pasaría a girar a Elduayen, Paseo de Alfonso XII y vuelta a Elduayen.
El principio del fin
Con el paso de los meses, el vehículo comenzó a tener un cierto número de viajeros, y un día de mayo de 2012, hubo que pararlo por mantenimiento.
Y el día de su vuelta, se averió a media mañana, tras varias semanas, y pruebas de funcionamiento, volvió, pero se quedó tirado en el recorrido de incorporación a ruta. Se sustituyó la batería, pero las averías fueron una constante. Los usuarios veían si había un aviso en las paradas y si no lo había esperaban, y si lo había, pues no lo usaban. Por esta época, se difundió que el Concello pagó el doble del precio real del vehículo, lo que trajo bastante polémica.
Hasta que el alcalde se hartó y suspendió el servicio para siempre, debido a que era imposible mantenerlo en esas condiciones, además de afirmar que la empresa que lo gestionaba, Clem, “no era una empresa seria”. Y con ese triste final terminó la aventura eléctrica de Vitrasa, una línea que podría tener cierto uso y atractivo acabó de mala manera por la falta de fiabilidad.
El final
Pero el vehículo era del Concello, y con lo que costó, no lo iba a tirar a la basura. Así que acabó sirviendo de vehículo de transporte de trabajadores del Parque Central de Servicios. Y en los primeros años no dio problemas, según ellos, porque el vehículo no estaba concebido para las cuestas del Casco Vello, con paradas constantes, es decir, el problema real era que el vehículo no era el adecuado
Pero en 2017, el vehículo se incendió mientras se estaba cargando, causando una humareda dentro del parque municipal, que dejó cinco intoxicados y bastantes destrozos, por lo que el autobús eléctrico falleció a lo grande.
El Concello redactó un pliego para reparar el Parque Central de Servicios, pero quedó desierto, así que, se decidió comprar la nave de Afamsa, en Severino Cobas, para trasladar allí el parque, y en el solar, construir 210 viviendas, con una plaza. Y este será el resultado de la aventura eléctrica, una urbanización de viviendas protegidas cuya causa primera sería el interés de dotar al Casco Vello de una línea de transporte público.
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