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En la huelga general del 29 de marzo de 2012, los autobuses llevaban carteles y rotativo de Servizos Mínimos, como el de la foto. La huelga de Vitrasa de 2012 fue la última que llevó los carteles.
En la huelga general del 29 de marzo de 2012, los autobuses llevaban carteles y rotativo de Servizos Mínimos, como el de la foto. La huelga de Vitrasa de 2012 fue la última que llevó los carteles.

Vitrasa en huelga

Daniel Antomil - 14/12/2021 (actualizado 09/04/2022)

El 12 de diciembre de 2012, se puso fin a la mayor huelga que Vitrasa ha conocido, en duración y en dureza. Precisamente ahora, el 13 de diciembre, comienza una huelga indefinida que nadie sabe cuándo acabará, y que promete ser más larga que la anterior.

Lo cierto es que a raíz del COVID, se lleva arrastrando una situación de malestar entre los trabajadores, primero por la falta de instrumentos de protección (mascarillas, gel hidroalcohólico, desinfección de los vehículos…) que acabaron implantándose por sentido común y presión sindical.

Posteriormente llegaron los retrasos en los cobros de la paga extra de diciembre. Vitrasa alegó que no disponía de liquidez, debido a la caída de viajeros y a la falta de ayudas por parte del Concello, que le acabó pagando 2,2 millones de euros. En esta ocasión se amenazó con una huelga, que tras el pago de la extra, se desconvocó.

Comienza la huelga

No fue la última nómina no pagada a tiempo, y más adelante, en agosto, se convocó una huelga para los días 3, 6, 7 y 8 de agosto, coincidiendo con el Marisquiño, haciendo entender que la huelga es más contra el Concello que contra la empresa. Finalmente, tras acordar una reunión en septiembre, no se convocaron nuevos paros.

Pero la reunión no fructificó, y el 4 de octubre se pasaron a realizar paros parciales. Dichos paros se realizaron entre las 7:30 y las 9:30, de 13:00 a 15:00 y de 19:00 a 21:00. Los paros finalizaron el 15 de octubre, tras la convocatoria de reunión por parte de la empresa, como señal de buena voluntad. Los servicios mínimos para todos estos paros fueron del 50%, siendo de más del 60% en los paros de octubre, que han sido considerados por la justicia como abusivos.

Pero las reuniones no servían de nada, y el 19 de noviembre comenzaron nuevas jornadas de huelga, limitándose primero a los viernes y a los sábados, coincidiendo con el encendido de las luces de Navidad (para hacerse notar ante el señor alcalde).

La huelga, como suele ser habitual, no estuvo exenta de problemas. El primer día se produjo un penoso y lamentable incidente cuando los miembros del comité de empresa intentaron colocar el cartel de servicios mínimos en papel, con los logotipos de los sindicatos convocantes. La finalidad de los carteles es colocarlos en los autobuses que están acordados como mínimos, evitando que algún conductor que no estuviera convocado ejerciera su derecho al trabajo. Como la empresa no es tonta, y ya vio la intencionalidad que encerraba la colocación del papelito de marras, lo impidió. Entonces, los huelguistas dijeron: Pues aquí no sale ni dios. Y obviamente, eso no se debe hacer, así que vino la policía a poner orden. El resultado es el que se ve en este vídeo. Y aún reinó la cordura entre los miembros del comité, porque lo que pudo convertirse en una batalla campal entre la policía y los trabajadores se convirtió en un espectáculo del que nadie, ni la empresa ni ninguno de los trabajadores debería estar orgulloso, más bien al contrario.

En los días siguientes se produjeron pedradas contra los autobuses. Cuando escribo estas líneas, cinco autobuses han sufrido pedradas, dos de ellos con pasajeros dentro, y uno, sucedido el sábado 11, en un bus que no llevaba viajeros, pero podía llevarlos (era el 8 que baja a las 20:10 de la Universidad, que fue apedreado en Falcoido, una zona oscura desde la que se puede lanzar una pedrada sin ser visto). Es obvio que solamente una persona patán, zafia, animalesca y con graves problemas mentales se le ocurre coger una piedra para lanzársela al bus. ¿Y si la piedra alcanza a alguien?. Pues dirán lo que dicen estos patanes: que se joda. Estoy por apostar que son los mismos que se dedican a perseguir y amedrentar a viajeros que puedan ser peligrosos, ya sea porque viajan delante y se recorren las líneas, sacan fotos a los vehículos, y en general, son gente que en un momento dado los pueden dejar en evidencia. Y sí, ya conozco a unos cuantos, que seguro que leerán estas líneas (suelen hacerlo) y se darán por aludidos y descargarán su ira en la sección de comentarios o cuando me lo encuentre en el bus. Gente que justifica el odio que algunas personas tienen a los vitraseros y que estarían mejor en la calle. Por suerte, no son muchos, y esperamos que pronto esta subespecie desaparezca.

Pero ¿Por qué estamos de huelga?

Los conductores piden:

  • Un descanso mínimo garantizado durante la jornada (se piden hasta 15 minutos cada dos horas)
  • Reducción de la jornada máxima (en el horario de mañana, hay turnos que conducen 9 horas y en el de tarde 10)
  • Reducción del personal con contratos eventuales, pero que hacen lo mismo que los fijos.
  • Reducción de las horas extra.
  • Mejorar el calendario de vacaciones (pasar de 8 meses donde se rotan las vacaciones a 6)

El primer punto es lo más importante, y supondría modificar los horarios de los servicios. Es obvio que este trabajo, al moverse en la dinámica del tráfico, los atascos, las obras… no puede garantizar que los minutos asignados en la hoja de ruta se cumplan, es obvio que la carretera es muy variable y no hay leyes matemáticas que predigan su comportamiento. Pero si el descanso es amplio (líneas como el 7 o el 8, tienen una media hora en sus cabeceras, salvo el 7 de San Cosme, todo ello cada dos horas) hacen complicado que no se descanse en todo el día, si se llega 20 minutos tarde aún quedan otros 10 para estirar las piernas, ir al baño o contestar a todos los grupos de whatsapp. Y no son acumulativos, por lo que casi cualquier incidencia sucedida en la ruta se subsana para la siguiente. Pero cualquier mínimo cambio que se pretenda, requiere la aprobación del Concello de Vigo, por lo que si el señor alcalde pretende seguir huyendo de los trabajadores, no hará nada por solucionar el problema, y si pretende dejar pasar los meses con los conductores en huelga, que se atreva, que lo pagará, él o su partido.

¿Soluciones?

Humildemente propondría:

  • Modificar de forma voluntaria y acordada la hora de relevo de los servicios, pudiendo realizarse a las 13 horas en aquellos que entregan los datos antes de las 22:00 y a las 15 horas en aquellos que los entregan a partir de las 23:30.
  • Implantar el sistema de vacaciones rotativas en 6 meses (de abril a septiembre) y contratar a conductores eventuales para cubrir estos puestos, siendo el resto del personal indefinido. El ascenso a indefinido del personal eventual se realizaría cuando exista un hueco vacante y mediante una serie de puntos que incluyen antigüedad, parámetros de calidad de la conducción, número de reclamaciones…)
  • Modificar el mapa de líneas, y en las líneas que no permitan descansos largos, implantar un sistema de relevos en ruta que permita que un conductor del C1 descanse media hora, con un conductor que daría una vuelta con el bus mientras el conductor oficial descansa. Algo que se implementó en su día en el 27 y 9B, y que asegura que el conductor descansa, aunque vaya tarde.

Obviamente, sabemos que todo ello cuesta dinero, además de una colaboración por parte del ayuntamiento de Vigo que sabemos que no llegará. Y no abunda en una empresa cuya facturación actual ya no cubre los gastos, pero que con el contrato que tienen, les aseguran los ingresos de 20 millones de viajeros, aunque no se lleven. Creemos que más de 40 bajas en la situación actual justifican la inversión, y que al final invertir en calidad dará mejores resultados. Y la calidad pasa por cuidar al cliente, y el primer cliente de una empresa son sus trabajadores. Son además los que, con sus actitudes, para bien y para mal, forman la imagen que da la empresa al exterior, y es bueno tenerlos satisfechos y que se sientan a gusto. Será lo que, en general, transmitan a los clientes.

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