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Esta foto (sacada en diciembre de 2011) es la fiel representación de lo que hoy es Vitrasa, un lugar oscuro y triste
Esta foto (sacada en diciembre de 2011) es la fiel representación de lo que hoy es Vitrasa, un lugar oscuro y triste

Qué sucedió con el Vitrasa durante el Marisquiño de 2023

Daniel Antomil - 22/10/2023

Contexto

Como todos los años desde el 2000, durante el fin de semana del 11 al 13 de agosto se celebró el festival conocido como O Marisquiño, un festival de cultura urbana que es una referencia en la agenda cultural de Vigo.

Este año, en lugar de celebrarse en As Avenidas, como suele ser habitual, se trasladó a Samil, donde se instaló un gran escenario que obligó a cortar la Avenida de Samil, delante del hotel.

Y, como se viene realizando desde, precisamente, la edición de O Marisquiño de 2021, en los días donde el alcalde de Vigo más va a intentar lucirse ante las televisiones, el comité de empresa de Vitrasa convocó una huelga de 24 horas para el fin de semana del 12 y 13 de agosto.

Me llaman el desaparecido…

El jueves 10, Vitrasa procedió a publicar los horarios de las líneas que iban a Samil, con los servicios mínimos. Y en ese horario aparecía un servicio especial del N1 con una frecuencia de entre 20 y 25 minutos, entre las 22:20 del viernes y las 5:25 del sábado, servicio que, a partir de las 00:00 estaba afectado por la huelga, y se publicó como garantizado.

Para realizar este servicio se necesitaban 4 autobuses, y solamente estaba en mínimos el nocturno oficial, cuyos horarios habían sido modificados para ese día.

Los horarios del N1 de ese día
Los horarios del N1 de ese día

Para más inri, los primeros viajes del viernes se realizaban con vehículos y conductores que prestaban servicio en otras líneas que acababan en Samil y llevaban vehículo articulado, como el C3, por lo que, los viajes que salían antes de las 00:00 horas estaban garantizados. Pero para realizar el resto, era necesario sacar tres vehículos de las cocheras que no estaban cubiertos por los servicios mínimos.

Por todo ello, un piquete, compuesto, al parecer por 12 conductores se desplazó a las cocheras de la empresa para impedir su salida. El operativo se desarrolló con normalidad, y no se tiene constancia de ningún incidente, porque si lo hubiera, se habría sabido. Hubo presencia policial y, según la versión del piquete, se negoció con la empresa el permitir la salida de un autobús (lo que era lógico, puesto que si los servicios mínimos son del 50% y el dispositivo nocturno consta de 4 autobuses, deben circular dos, el nocturno oficial y un segundo autobús que lo complemente, para hacer una frecuencia de 40-50 minutos). Pero según ellos, la empresa se negó y no salió un solo autobús. Ni la policía les dijo que se fueran, ni se tramitó denuncia alguna ni se produjo un solo incidente.

Y por todo ello, durante la madrugada de ese día, que además, caía lluvia fina, cientos de personas se quedaron tiradas, confiando en un servicio nocturno que jamás llegaría. Esa noche, Vitrasa se convirtió en la peor versión de Monbus, con cientos de personas cantando su himno extraoficial.

Las consecuencias

Pero esto no se iba a quedar así, y es que, desde la llegada del último director, el régimen disciplinario se aplica con mano de hierro, lo que ocasiona que decenas de conductores estén de baja por ansiedad, debido a que cualquier excusa vale para mandar un buen puñado de días de suspensión de empleo y sueldo a un conductor. Y dentro de un contexto en el cual, la dirección parece haber iniciado una guerra sin declarar contra sus propios trabajadores. Por ello, el piquete entero ha sido sancionado con una falta muy grave, y dentro del rango de días de suspensión de empleo y sueldo que se pueden imponer (en el convenio de Vitrasa no es público, pero estas sanciones suelen ser desde 16-20 días hasta 60) se ha escogido el número máximo de días, es decir, 2 meses sin trabajar ni cobrar, un castigo que, para un trabajador que dependa totalmente del sueldo de la empresa y no haya ahorrado, es de una dureza extrema, incluso puede ser peor que el despido (se pueden cobrar 2 años de paro y se puede buscar otra empresa donde trabajar, y de hecho, conozco casos de conductores despedidos de Vitrasa que ahora trabajan en otras empresas).

¿Las sanciones son legales?

Las empresas tienen un régimen disciplinario que les faculta para imponer sanciones, que pueden ir desde los apercibimientos (verbales o escritos), pueden consistir en días de suspensión de empleo y sueldo (en los que no se trabaja pero no se cobra), traslados forzosos, degradación a un puesto de trabajo inferior o imposibilidad de ascender, y en última instancia, el despido disciplinario (sin derecho a indemnización, aunque sí se tienen que cobrar el resto de conceptos del finiquito y el paro).

De hecho, una empresa puede imponer cualquier sanción cuando quiera, aunque sea inventada. Pero el trabajador puede impugnar la sanción y entonces, la empresa tendrá que demostrar que los hechos que motivaron la sanción (que se le tienen que comunicar al trabajador) existen, que los ha cometido el trabajador y que justifican la sanción impuesta

Es decir, la empresa “ataca primero” y entonces el trabajador, si no está de acuerdo, puede impugnar la sanción, que es gratis y sin necesidad de contratar abogado (de hecho ni siquiera es conveniente, porque la empresa, como es quien acusa, va a tener que demostrar todo, y demostrar no es argumentar que, dilucidar que, o tu palabra contra la mía).

La sanción puede ser validada o revocada, total o parcialmente (es decir, que se rebajen el número de días). En ningún caso se va a agravar, por lo que aconsejo a cualquier trabajador que impugne las sanciones que le impongan, aunque sean ciertas, porque en muchas empresas, el respeto se gana así, y si impugnas una sanción, se lo piensan dos veces a la hora de atacarte. En muchas empresas, los jefes atacan a quienes saben que no se van a defender, porque se les puede hacer de todo sin problema, pero a un trabajador que se sabe defender…

Si la sanción es revocada, la empresa tiene que devolver el dinero que el trabajador haya dejado de percibir, sin que el trabajador deba devolver las horas que dejó de trabajar. Lo cual equivale a unas vacaciones extra. Así que un trabajador que tenga dinero ahorrado para poder vivir sin trabajar durante la sanción puede ser Dios en la tierra (si se acuerda de recurrirla antes de que pasen los 20 días hábiles y si sabe que la empresa no va a poder demostrar lo que puso en la carta). Más información aquí.

Opinión personal

Estamos ante un nuevo acto más donde, pase lo que pase, la empresa sale perdiendo. Lo que es más vergonzoso es que se publicasen unos horarios a sabiendas de que era altamente probable que no se pudieran cumplir, al estar fuera de los servicios mínimos.

De hecho, si se hubiesen hecho bien las cosas, esa noche podían circular dos autobuses en lugar del solitario N1 que circuló. Pero como se hicieron mal, la imagen de la empresa se ha degradado más de lo que ya estaba.

Respecto a las sanciones, yo no sé lo que pasó delante de la puerta, y dado que los trabajadores sancionados han recurrido las sanciones, será el juez quien tenga que decir si las sanciones son procedentes o no.

Pero en ambos casos, la empresa sale perdiendo con esta actitud:

  • Si las sanciones son validadas, será más leña al fuego a un conflicto que lleva más de dos años y que nadie quiere solucionar, y que ha tirado a la basura el (relativo) prestigio de la empresa alcanzado con muchos años de esfuerzo de la mayoría de sus trabajadores. Conflicto que la empresa, ni quiere ni le interesa solucionar, con su negativa a negociar con los trabajadores (aunque de esto ya hablaremos más detalladamente en otra entrada).

  • Si las sanciones son revocadas, la cosa se pone mucho peor, porque el desprestigio será total, quedarán ante la opinión pública como unos represores o algo peor, y se tirarán decenas de miles de euros a la basura en un contexto en el que la empresa dice que no puede negociar un convenio colectivo nuevo porque hay pérdidas, y deja totalmente en la picota en la dirección, que se quedará sin ninguna defensa posible.

Con lo sencillo que hubiese sido no hacer nada, dejar pasar este episodio e intentar buscar una solución a la huelga para evitar que cosas así vuelvan a pasar… Pero no, porque no hacer nada supondría un tanto de los trabajadores, y en muchas empresas hay jefes que no pueden tolerar que algún “inferior” haga algo que a él no le gusta, sea correcto o no.

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