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Imagen de 2012 del autobús 430 de Vitrasa.
Imagen de 2012 del autobús 430 de Vitrasa.

¿Hay causas políticas tras la huelga de Vitrasa?

Daniel Antomil - 14/12/2023 (actualizado 15/12/2023)

Contexto

Desde que comenzó la huelga interminable, el alcalde ha eludido su responsabilidad diciendo que era cosa entre una empresa privada y sus trabajadores. Y eludiendo la pregunta cada vez que algún periodista osa preguntarle sobre el tema.

Pero en junio de 2023, el discurso cambió, y pasó a una confrontación directa, acusándoles de tomar de rehenes a los vigueses en una huelga sin sentido, y organizada por la CIG, es decir, por el BNG contra el alcalde, digo, contra Vigo. Y después, siguieron sus minions, digo, sus concejales.

Y hoy, el director de Vitrasa, Carlos González Lozano, en el programa Hoy por Hoy, de Radio Vigo (a partir del minuto 4), dijo que el comité anteponía intereses personales y políticos frente a la solución a la huelga. Este señor, no ha hecho otra cosa más que echar la culpa de todo a los trabajadores, sin asumir él ninguna responsabilidad, a pesar de desde que él es director, la empresa se ha convertido en la sombra de lo que fue, con una reputación espantosa, y donde cada poco hay un escándalo nuevo.

En sus declaraciones, ha llegado a decir algo en lo que personalmente estoy de acuerdo, y es que el servicio que se presta no es el que merece el ciudadano y muchos viajeros han perdido la confianza en Vitrasa (entre ellos yo). Pero no por las huelgas, es por su gestión al frente de la empresa, y si la situación de la empresa es mala, alguna responsabilidad tendrá él, digo yo, porque si el resto de empresas han salido del hoyo del COVID, y Vitrasa es incapaz, por algo será (y dicho sea de paso, eso de que en 2023 hay pérdidas… pues como que me resulta increíble).

¿Cómo funciona un comité de empresa?

El alcalde debe pensar que los sindicatos funcionan como los partidos, y no es así. Mientras que los concejales hacen todo lo que les manda su partido y les deben obeciencia ciega, votan todos lo mismo y pertenecen a él, en el sindicalismo no funciona así.

Para empezar, presentarse por un sindicato no implica necesariamente estar afiliado a él. De hecho, en ocasiones se captan a determinadas personas en las empresas con el objetivo de ganar las elecciones, aunque esta persona no pertenezca al sindicato. Hay sindicatos que exigen afiliación, pero a otros no les importa, y en todo caso, es cuestión interna del sindicato.

Después, el delegado sindical actúa como estima conveniente, representando a la plantilla de su empresa, le haya votado o no. No representa al sindicato ni nada parecido.

Y además, el delegado solo puede ser revocado por los trabajadores de la empresa, nunca por el sindicato, que lo único que podría hacer es expulsarlo de la afiliación sindical. Pero eso no implica la pérdida del puesto ni que el delegado actúe como estime oportuno. Más información sobre el mundo de los comités de empresa aquí.

En Vitrasa hay 13 delegados del comité, repartidos de la siguiente forma: 5 de la CIG, 4 de CCOO, 2 de UGT y 2 de USO. Como se ve, para tomar una decisión (sumar 7 representantes) es necesario, o bien que la CIG pacte con alguno de los otros sindicatos, o que los otros tres se unan contra la CIG. Es decir, la CIG no hace lo que quiere, tiene que contar con el consentimiento de alguien.

De hecho, el presidente del comité de empresa, Imanol Arnoso, dijo en reiteradas ocasiones que en el comité, las decisiones se toman por consenso, lo cual, de ser cierto, demuestra una buena relación entre las partes y bastante unidad de criterios. En los coloquios, siempre aparece un representante de cada uno de los cuatro sindicatos, incluso UGT, brazo sindical del PSOE, partido del alcalde, y que, como los otros tres sindicatos, apoya la huelga. En otras empresas esto no es así, hay peleas, egos, puñaladas traperas, delegados vendidos… como en la vida misma. Tan unidos están, que la mayor parte del comité está expedientada con 60 días de suspensión de empleo y sueldo.

Otra acusación recurrente es que los huelguistas no trabajan en Vitrasa, son empleados de la CIG. Estoy seguro que la mayor parte de los usuarios reconocerán al menos a uno de sus conductores habituales en las manifestaciones y visitas al alcalde, y personalmente, yo mismo sé la línea donde trabajan muchos de ellos (los que la tienen fija, que hay algunos que no tienen línea fija), e incluso el autobús que suelen llevar. Lo cual no tiene más mérito por mi parte de llevar 15 años viajando por Vigo con frecuencia, y quieras que no, vas conociendo a la gente, aunque sea de vista. Por lo tanto, los que protagonizan estos actos son empleados de Vitrasa, y quien no se lo crea, allá él, pero puede irse fijando en los conductores de los autobuses que se cruce, y a lo mejor reconoce a alguno.

Y voy más allá, ninguno de los miembros del comité de empresa me ha dado problemas en todos estos años, y todos ellos son muy profesionales, cada uno a su manera, pero siempre con profesionalidad, incluso en tiempos difíciles. Como pasa con la plantilla de Vitrasa en general, aunque hay algunos, contados con los dedos de las dos manos, con los que evito viajar si puedo, especialmente en sitios donde me pueda quedar como único viajero. Pero bueno, esos representan como mucho, el 3% de la plantilla, para ponerlos en contexto.

La carga política en las manifestaciones

En las manifestaciones de los trabajadores de Vitrasa se suelen ver, además de banderas de los sindicatos, banderas nacionalistas o de otros partidos. Es cierto que hay grupos políticos que asisten a las manifestaciones, pero no aparecen en la pancarta, robando el protagonismo a los trabajadores de Vitrasa.

Y es que la politización de este tipo de manifestaciones es lo peor que puede pasar. Especialmente si vienen de partidos políticos de ideas radicales. Una manifestación llena de banderas comunistas/nacionalistas/de extrema derecha es motivo para que la gran mayoría de la población rechace unirse de plano, les parezca bien la causa o no.

Es cierto que una manifestación de trabajadores suele tener una carga de izquierdas importante, y si va contra un alcalde del PSOE, pues se torna hacia la extrema izquierda. Pero allí voy yo, y soy apolítico (hace años que no voto) ni milito en ningún partido ni simpatizo con ideas extremistas. Y voy, porque por encima de todo, soy un ciudadano (y un aficionado al mundo del autobús) que está preocupado por la degradación de un servicio público esencial, que es el transporte público, y tanto Vitrasa, y especialmente el Concello, son responsables de este problema, que seguramente sea el principal que tiene Vigo ahora mismo. De hecho, si fuera una manifestación de trabajadores no iría, porque entendería que es una cuestión entre ellos y la empresa, pero en la defensa de un servicio público de calidad, estamos implicados todos los usuarios, de todos los colores políticos y por encima de simpatías y antipatías por unos u otros.

Pero claro, muchos entienden que quien va a estas manifestaciones es que está contra el alcalde, los conservadores son muy reacios a las manifestaciones… y ese es el problema, que es la división de la población en casillas, donde el pensamiento crítico brilla por su ausencia, donde se etiqueta a la gente, y gracias a lo cual, políticos sin escrúpulos como Abel Caballero, lanzan acusaciones ridículas a sabiendas de que miles de personas las van a repetir como loros. Pero conmigo que no cuenten.

En resumen, quien quiera ver carga política en la huelga de Vitrasa, es porque quiere verla, porque estamos ante un tema de consenso y del que nos beneficiamos todos, con independencia de filias y fobias.

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Comentarios

Nicolás   - publicado 27 Dec. 12:33

Y mi pregunta es: ¿Qué huelga no tiene carga política? (Ojo, política, que no partidista)

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