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La imagen del bus 6806 ardiendo es el mejor resumen de la dirección de Carlos González, la empresa está en llamas. Imagen: Faro de Vigo
La imagen del bus 6806 ardiendo es el mejor resumen de la dirección de Carlos González, la empresa está en llamas. Imagen: Faro de Vigo

Los logros de Carlos González Lozano al frente de Vitrasa

Daniel Antomil - 25/11/2023 (actualizado 26/11/2023)

Tras la repentina dimisión de Juan Carlos Villarino, allá por septiembre de 2019, se produjo una especie de cambio de era en Vitrasa. Su sustituto, Luis González Ferreño, procedía de la división de Avanza del Levante, por lo que era un puesto que podía ser rotatorio entre las empresas del grupo, según procediera. Con todo, se notó una diferencia, y es que, Juan Carlos Villarino era una figura pública, y una persona bastante conocida, iba a todas las reuniones, daba entrevistas y era bastante cercano. Tras su marcha, para saber quien era el director de Vitrasa, incluso, moviéndote en el mundillo, tenías que buscar en Google. Y desde luego, jamás apareció en los medios de comunicación en el año y medio que duró, para volver al Levante.

¿Quién es el director actual de Vitrasa?

Carlos González Lozano, nacido en 1976, es graduado en Administración y Dirección de Empresas, por la Universidad de Oviedo, en 1998. Fue jefe de explotación en Alsa (Asturias), unos meses entre 1999 y 2000, para pasar a ser director de operaciones en Arriva (A Coruña). Allí estuvo un año, para pasar a ser gerente director de Tussa (los autobuses urbanos de Santiago). Allí estuvo hasta 2007, cuando volvió a Asturias, para ser director general del Consorcio de Transportes de Asturias. Permaneció 13 años, momento en el que dimitió, para buscar nuevos retos en su vida. Y Avanza lo fichó para la división de autobuses urbanos de Galicia.

Su paso por el CTA fue alabado, y visto como un ejemplo para otras comunidades. De hecho, la idea de utilizar las líneas de transporte escolar que recorren núcleos rurales como servicios regulares de transporte para cualquier usuario, aprovechando las plazas vacías de estos vehículos, nació del CTA. Esta idea fue implantada por la Xunta en muchas concesiones a partir de 2020, sin demasiado éxito.

Por lo tanto, estamos hablando de una persona con experiencia, tanto en empresas privadas como en empresas públicas, y con una formación suficiente para dirigir una empresa. De hecho, yo mismo, siendo técnico superior en Administración y Finanzas, podría cursar el mismo grado que el director, y seguro que, con mi 7,85 de nota media, no tendría problema en entrar. Y esto lo digo porque estoy 100% seguro de que Carlos González sabe todo lo que estudié en aquel ciclo superior.

Los récords de la era González

Carlos González ha conseguido superar dos hitos, uno de ellos, indiscutible, durante su mandato, las bajas laborales (ocasionadas por estrés y ansiedad en su mayoría se han multiplicado por 4 (pasando de unas 10 a 40), y superando las 60 a finales de 2021, coincidiendo con una ola del COVID-19. Esto obligó a recortar drásticamente el servicio durante unas semanas..

Pero si por algo se va a recordar la era González, es por pulverizar el récord de días de huelga, establecido por Juan Carlos Villarino. Si con Juan Carlos se dieron 16 jornadas de huelga, con Carlos estamos hablando de incontables días de huelgas de 24 horas, unido a paros parciales, que desde agosto de 2021 son una constante. Hasta el punto que llevamos dos meses y medio seguidos.

Por lo tanto, ha conseguido normalizar lo que hasta entonces, era una situación excepcional, y hasta convertirlo en virtud. Ha descubierto que una empresa como Vitrasa, puede dar más beneficios estando en huelga que trabajando con normalidad. Y esto es digno de aparecer en las revistas esas de recursos humanos llenas de términos en pichinglis, donde cada persona es un perfil en LinkedIn y donde los jefes se llaman team managers (si ya molaba lo de poner que eras jefe de equipo, el término en inglés es superlativo, aunque tus labores se limiten a gritar e insultar a los subordinados).

Las innovaciones en recursos humanos

Unido a lo anterior, hay que reconocer que las prácticas implantadas en recursos humanos merecen cuanto menos, una mención.

En Vitrasa hay unos 300 conductores que atienden al ciudadano cara al público. Personalmente, he de decir que la calidad de los conductores de Vitrasa es bastante superior a la mayoría de empresas (quizás comparable con la de Rías Baixas), aunque en todas partes cuecen habas. Pero en Monbus y en otras, no es tan raro encontrarse de conductor al típico patán semianalfabeto que se cree superior al resto por conducir un autobús, y como en el fondo no es nada, paga sus frustraciones con los viajeros. En Vitrasa estos se cuentan con dos dedos de las dos manos, y son criticados por sus compañeros, que, como sucede con los moteros, tienen que padecer la mala imagen que da un grupo reducido de ellos.

Además, en Vitrasa hay una serie de personas que son auténticos activos para cualquier empresa, y merecedores de un aumento de sueldo como poco. Uno de ellos, Manuel Pampillón (los que viajais con frecuencia en el 9B y 28 sabéis por qué hablo tan bien de él), declaró en una entrevista en HermesTV que estuvo año y medio de baja por ansiedad y que intentó suicidarse (y lo que es peor, que un conductor llegó a quitarse la vida). Y estamos hablando de uno de los conductores que más quiere a Vitrasa y cuyas críticas son constructivas, con el objetivo de mejorar la empresa (lo que para mí, es la mejor forma de mostrar aprecio por alguien, que es decirle de forma sincera y honesta lo que hace mal con el objetivo de mejorar).

Y no es un caso único, y es que, trabajar en Vitrasa, con el nuevo director, se ha convertido en una especie de casa del terror, donde a cualquiera le puede caer un buen puñado de días de suspensión de empleo y sueldo. Esto se une al estrés que ya supone el trabajo en sí, y llega un momento en el que no se aguanta más. Algunos conductores veteranos se están yendo, y cada vez es más difícil encontrar nuevos conductores, porque Vitrasa se ha convertido en una empresa hostil hacia los empleados, en vez de ser la élite que un día fue, hasta el punto que era un orgullo pertenecer a Vitrasa.

Hasta el punto de que buena parte del comité de empresa está sancionado con 60 días de descanso. Todo ello en un contexto de huelga, donde a veces la solución no es sancionar aunque se pueda (obviamente, hay cosas inadmisibles, como apedrear autobuses, pinchar ruedas, violencia verbal contra otros conductores… que no solucionan nada - salvo desahogarse, quizás - y quien las practique puede acabar en la calle e incluso con responsabilidades civiles y puede que hasta penales) y cuya imposición solo sirve para echar más leña al fuego. Incluso pueden acabar anuladas en el juzgado, lo que supondría tener que pagar los 60 días a los sancionados sin que ellos tengan que recuperar el tiempo trabajado.

Fruto de esto, durante el mandato de Carlos González, se vio una imagen insólita, y es que, uno de los autobuses fue pasto de las llamas de forma intencionada, supuestamente por la pareja de la conductora, que era una empleada modelo en todos los sentidos, siendo además una persona pública y que siempre dejaba en buen lugar a Vitrasa, además de una auténtica profesional. Aunque los hechos no están del todo claros (especialmente en lo referente a la implicación de la conductora en el incendio, al que se le acusa de cómplice, pero podría ser perfectamente autora intelectual o totalmente inocente), todo apunta a una auténtica ida de olla ocasionada por el altísimo nivel de tensión que supone hoy día trabajar en Vitrasa. Y si no fue como nos contó la prensa y la policía, estaríamos hablando de algo peor. Pero lo que queda claro, es que estamos ante uno de los episodios más negros de la historia de Vitrasa, con el añadido de que de vez en cuando salen noticias que lo convierten en un auténtico culebrón.

De hecho, el incendio del autobús es un buen reflejo de la situación de Vitrasa hoy en día, estamos ante una empresa en llamas, donde la dirección ha declarado la guerra a sus propios trabajadores. Y a mí me enseñaron lo importantes que son los recursos humanos en una empresa, hasta el punto que son el primer cliente y su principal activo. Y si a mi me lo enseñaron, a Carlos González también.

La imagen pública de Vitrasa

Uno de los grandes logros de Carlos González es dejar la reputación de la empresa al mismo nivel que las alcantarillas. A día de hoy, la imagen pública de Vitrasa es la de una empresa explotadora, conflictiva, que roba a los vigueses y comentarios mucho peores, hasta el punto que no son pocos los que piden la retirada de la concesión, opinión que hasta la llegada de Carlos González era prácticamente testimonial.

Esta opinión está fundamentada en base a la multitud de escándalos en los que se ha visto envuelta, que van uno detrás de otro, mientras en las redes sociales de la empresa se habla de campañas medioambientales, colaboraciones con asociaciones benéficas y manifiestos sumándose al día de no se qué, en la prensa se habla de que la dirección intentó bajar un 30% el sueldo a sus empleados.

Hace año y medio, Vitrasa intentó practicar un descuelgue de convenio, que implicaba que durante 2022 y 2023 se iba a cobrar un 30% menos el primer año (rebajado a un 25% después, seguramente ese era el plan inicial y la empresa utilizó ese 5% de más para ceder, lo cual es una táctica negociadora de manual) y un 14% el segundo, además de un aumento en el número de horas de trabajo. El comité no aceptó, y se llevó a arbitraje, y el árbitro puso de vuelta y media a la empresa, por pretender endosarle a sus trabajadores unas pérdidas que estaban reclamadas al ayuntamiento por un contencioso, es decir, que pretendía cobrar dos veces. Y lo que es peor, la empresa recurrió el fallo. Obviamente, los milagros no existen, y el siguiente juez le dio la segunda bofetada y ahí murió el descuelgue.

Lo siguiente fue exigir una rebaja salarial como condición para firmar un nuevo convenio. Obviamente, no se iba a negociar en esos términos, y finalmente se acabó renunciando a esa rebaja.

Pero lo que pocos esperaban es que la empresa se ha dado cuenta de que si mantiene los paros parciales y las huelgas, consigue que los conductores se bajen voluntariamente el sueldo, además de conseguir que se realicen menos kilómetros de recorrido con poca merma en el número de viajeros, lo que hace que el servicio sea mucho más rentable, y por eso se vio como la empresa mantuvo durante meses una huelga sin ni siquiera sentase a negociar con sus trabajadores, lo cual es totalmente inaudito.

Es decir, la Vitrasa dirigida por Carlos González se ha convertido en uno de los principales problemas de la ciudad, si no el que más en estos momentos, al mantener una huelga de forma deliberada, negándose a negociar (y sí, esa filfa montada el viernes en el Hotel Bahía, la misma tarde que el alcalde encendía las luces de navidad, con el único objetivo de que los trabajadores no perturben el acto, y donde la empresa no dio oferta alguna, eso no es una negociación), y más cuando se lleva meses de espera.

Por todo ello, Vitrasa tiene la imagen que se ha ganado a pulso, nunca fue una empresa muy querida, aunque es normal en el sector, debido a que se presta un servicio muy sometido a incidencias y a cabreos y reclamaciones. Pero Vitrasa era una empresa que prestaba un servicio relativamente bueno (dentro de lo que se le puede pedir), y con unos modos de trabajo muy estandarizados y profesionales, en mi opinión, de los mejores que existen. Y esto lo digo porque tuve oportunidad de viajar en las empresas de transporte interurbano de la provincia, y son rudimentarias en comparación con Vitrasa (ninguna tiene sala de control, solo Rías Baixas tiene alguna línea que se pueda ver en tiempo real donde está el autobús, la señalización de las paradas es inexistente en algunos sitios, ya no hablemos de poner un poste con los horarios…).

Y sí, en el ciclo de administración y finanzas, uno de los módulos habla de la responsabilidad social corporativa, lo que en muchas ocasiones se traduce en lo que Vitrasa pone en las redes sociales. Y es más común de lo que parece que la gente aparente virtudes de las que carece, e incluso hay gente (generalmente tóxica) que se dedica a dar lecciones de moral a los demás. Las empresas también quieren aparentar lo buenas que son, con el único objetivo de publicitarse, y ven las donaciones a las asociaciones benéficas como una inversión, y en ocasiones, como una forma de sentirse superior a los demás, como un mesías. De hecho, en la Galicia de hace un siglo, muchos colegios e infraestructuras básicas se hicieron por donaciones de gente que hizo fortuna, en ocasiones por querer pagar algo a la sociedad donde se criaron, y otras veces por deseo mesiánico de ser recordado por algo cuando llegue la muerte.

¿Y si nada es lo que parece?

Como se puede ver, la empresa que cogió Carlos González era mucho mejor de la situación actual, con una imagen pública nefasta, en huelga permanente y con una sensación de guerra insoportable que solo puede llevar a la destrucción. Y como me niego a pensar que Carlos González sea tan mal director como parece, lanzo una hipótesis: ¿Y si su trabajo real es conseguir cuadrar las cuentas, cueste lo que cueste?. Es obvio que Vitrasa ha sufrido mucho el COVID, y si bien, la mayor parte de empresas se han ido recuperando, Vitrasa está pagando las consecuencias de un contrato prorrogado en unas condiciones en las que ya no era viable seguir, y sigue porque sabe que el ayuntamiento le va a compensar. Y no nos olvidemos que Carlos González tiene por encima de él a los directivos de ADO, que solo ven si los números de las explotaciones son positivos, y nada más, no ven si el servicio que se presta es bueno o no, ni como se consiguen esas ganancias. Solo desde esta perspectiva veo lógico todo lo que hace.

Pero esto va a traer consecuencias, esto es pan para hoy y hambre para mañana, y si consigue cuadrar las cuentas de una empresa en huelga permanente y con gravísimos problemas reputacionales, será un logro que solo puede conseguirse en una dinámica donde se explota en régimen de exclusividad una concesión. De hecho, Gonzalo Pérez Jácome, el actual alcalde de Ourense, explica siempre que puede que la principal fuente de ingresos de las concesionarias es incumplir los pliegos de condiciones, por lo difícil que es de demostrar y de denunciar.

Para finalizar

Allá por 2008, cuando tenía 15 años, comencé a introducirme en este mundillo. Durante esos años, tenía a Vitrasa idealizada, como suele pasar en la adolescencia, hasta que con el paso del tiempo, uno acaba descubriendo que no todo es oro lo que reluce. Durante años soñé con trabajar en Vitrasa, pero poco a poco ese sueño se fue muriendo, aunque se tradujo en una colaboración para poner a funcionar la app Moovit en Vigo, pero ya no era lo mismo. Pero la Vitrasa que conocí hace más de una década y gracias a la cual conocí a mi ciudad, ya no es la Vitrasa actual, una Vitrasa que me produce rechazo, y de hecho, ya no me atrae subirme a un Vitrasa, y de hecho, casi ni estoy viajando en ellos por el rechazo que me producen, y los viajes que hago son por inercia, y para no perder los conocimientos que he ido atesorando, porque tengo la esperanza en que la Vitrasa de Carlos González desaparezca y de lugar a algo que de verdad, me haga volver a sentir el deseo de pertenecer a ella que tuve cuando fui joven.

Y como comentario final, aunque algunos no lo crean, me desagrada enormemente tener que escribir este tipo de entradas, pero considero que alguien tiene que poner luz en la oscuridad, y sobre todo, creo que la democracia es algo más que soltar comentarios propios de hinchas del fútbol en las redes sociales o en la cena de navidad, es decir las cosas que pasan, sin censura y de la forma más clara y objetiva posible, contando lo que veo, y sin temor a que mañana acabe en la cárcel por escribir un blog como este.

Vitrasa Opinión Actualidad
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Todos los recortes de las líneas de Vitrasa al descubierto

Desde 2019, el servicio del transporte urbano de Vigo está siendo recortado de forma dramática, aquí contamos todos los recortes realizados desde 2019

Hay que ver las cosas que uno se encuentra cuando se bucea la hemeroteca para hacer el trabajo de la historia de Vitrasa... Esta es la página 20 del Faro de Vigo, del 13 de abril de 1990.

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Comentarios

Ana  -26/11/2023 10:30

👏👏👏👏 Más alto si,, más claro imposible

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Claudio   -26/11/2023 11:44

Espectacular !!! Mejor explicado imposible 👍

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Miguel   -26/11/2023 13:45

👍👍👍

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Monica  -26/11/2023 21:28

Totalmente de acuerdo contigo, yo viajo en el 9B y le considero un amigo. El y otros muchos son unos grandísimos profesionales. Pero trabajar así tiene que ser desesperante. Que se “carguen está Vitrasa” de una vez

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Geni  -27/11/2023 19:13

Gracias por dar voz a un conflicto tan importante en nuestra ciudad

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Pablo   -27/11/2023 19:13

Muy bien explicado………👏👏Si señor……. Felicidades….. Me encanto leerlo…… Y gracias por compartirlo…..

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